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Arte contra el pueblo: los retos del arte público en el s.XXI Dr. A: Remesar CER POLIS. Universitat de Barcelona Quisiera, en primer lugar, contextualizar
mi intervención, puesto que el título de la misma puede inducir
a interpretaciones erradas y erráticas. Les habla un productor de procesos,
un personaje que como dice el escultor inglés J. Gingell está
"más interesado en hacer que efectivamente las cosas sucedan
que no en crear los objetos/ acciones que su actuación posibilita.
Un productor de procesos que desarrolla su actividad fuera del
"main stream" que caracteriza la actividad docente e
investigadora de las Facultades de Bellas Artes en España. Un
productor de procesos que articula su actividad en un espacio/tiempo
específico que viene definido por los proyectos que coordino.
En primer lugar el "Public
Art Observatory"
[I]
, un proyecto europeo que centra su atención
en el análisis de la producción artística, el espacio público
y los procesos de regeneración urbana y que está desarrollando
metodologías de trabajo en el contexto del artista como "facilitador"
y en el contexto de la integración ¿interdisciplinar? del arte, la arquitectura y el diseño urbano en
los procesos de desarrollo. Plantear el tema del artista como
"facilitador" supone un cambio radical en las concepciones
que vislumbran la posibilidad que el arte posea un papel social
en nuestro contexto. Un facilitador tendría como misión
fundamental el dinamizar procesos sociales, hacerlos emerger y
ayudar a su transformación en procesos/objetos/acciones con una
fuerte componente estética. Supone, también, desarrollar una gran
capacidad de negociación para vehicular/manejar los intereses,
motivaciones y deseos de grupos sociales que no son necesariamente
homogéneos. Además requiere habilidades políticas y de negociación
entre los administrados y la administración - lo que en el área
social se denomina capacidad de mediación- puesto que en última
instancia, este artista-facilitador deberá conseguir recursos
económicos de la administración para poner en marcha los proyectos.
En definitiva, el artista como facilitador, está llamado a ser
un agente muy importante en los procesos emergentes de participación
ciudadana en la toma de decisiones sobre la ciudad "pensada",
sobre la ciudad "real" y sobre la ciudad "vivida". Por ello este tipo de actividad
presupone una capacidad de pensamiento que sea capaz de vincular
los tres niveles en que se articula la intervención en el espacio
público: el plan, el proyecto y la pieza/acción urbana.
Ser capaz de moverse en estas tres escalas, supone, necesariamente,
una capacidad de "lenguaje" que incorpore aspectos disciplinares
propios de áreas ajenas a la esculturay que metodológicamente
sea capaz de concurrir en la puesta en acto diversa que el "proyecto"
como método requiere. Pero, además, el proyecto del Public
Art Observatory hace especial hincapié en el empleo de las Tecnologías
de la Información y las comunicaciones para el desarrollo de su
actividad. Por ello aparte de desarrollar "Seminarios internacionales"
( como el de Barcelona o Exeter), "Workshops" (Como
los de Rótterdam., Barcelona , Porto), una de las principales
actividades del observatorio es mantener un "Databank"
de recursos utilizables por cualquiera. Obviamente este Databank
se sustenta en una Web. El proyecto supone también procesos
de formación. En Barcelona, los hemos centrado en el doctorado
interdepartamental “Espacio Público y Regeneración Urbana”. Este doctorado que llega a su sexta edición,
tiene dos grandes fuentes que lo han alimentado. En primer lugar
el Observatorio. En segundo lugar el interés por el tema de los
Waterfronts que se ha concretado en los proyectos interdisciplinares
financiados por el MEC (1996-1999 / 1999 -2002). El interés por
este tema surge del contexto urbano en el que me ubico: Barcelona
y todos sus proyectos de desarrollo. Pero también de una constatación
de tipo geo-historiográfica: buena parte de los grandes proyectos
de arte público se producen en ciudades que tienen contacto importante
con la línea de agua, no exclusivamente con un puerto de mar. El estudio de los waterfronts permite
situar la problemática del arte público en una red temática muy
rica para el estudio del arte público. No quisiera entrar en el detalle,
pero de la investigación de los Waterfronts han aparecido algunas
cuestiones cruciales para estudiar el Arte Público. En primer lugar ¿ocupa el Arte
Público la posición central que el esquema presenta?.
Las visiones estratégicas de algunas
ciudades como Birmingham o Cardiff, así parecen demostrarlo. En
un contexto social de incremento de la reflexividad (Giddens,
Lash & Urry, etc)
[II]
y siendo esta reflexividad de carácter eminentemente
estético, podemos establecer una clara analogía entre lo que pretendemos
para nuestro cuerpo individual y lo que pretendemos para el "cuerpo
colectivo": la ciudad. En cualquier caso es evidente que
cuando hablamos de "Arte Público" tenemos en consideración
una categoría amplia. H. Senie
[III]
planteaba “El problema endémico del arte público en una
democracia empieza con su definición. ¿Cómo puede ser algo y al
mismo tiempo público (democrático) y arte (elitista)?¿Quién es
el público? ¿Qué es lo que define al arte o a la escultura hoy
en este terreno? ¿Qué es lo que lo hace público, su esencia, quien
lo ha encargado o su ubicación?.. ¿Discutimos de escultura pública
en el contexto del arte o del diseño urbano, o de ambos? ¿Cómo
podemos aproximarnos a una tema que hace aparecer la controversia
en los media con más frecuencia que el sentido que toma para su
audiencia primaria? Mientras que toda una corriente
de pensamiento sobre la ciudad revindica, desde presupuestos rosianos
(Bohigas, M.A. Roca, I de Lecea...), la necesidad del monumento
como elemento fundamental para "hacer ciudad" debido
a su carácter aglutinador y cohesionante, desde el interior del
arte nos empeñamos en negar el discurso "monumental",
reivindicando la "muerte del monumento" como elemento
fundamental de la intervención en el espacio público. Siah Armajani
[IV]
en un debate con Cesar Pelli (1986) establecía
“ … la meta básica del arte
público es desmitificar el concepto de creatividad. Nuestra intención
es la de volver a ser ciudadanos. No estamos interesados en el
mito que se ha creado en torno a los artistas y por los artistas.
Lo que nos importa es la misión, el programa y la obra misma.
Por medio de acciones concretas, en situaciones concretas,
el arte público ha adquirido un cierto carácter. Una de las creencias
fundamentales que compartimos es que el arte público es no-monumental.
Es bajo, común y cercano a las gentes. Es una anomalía en una
democracia celebrar con monumentos. Una democracia real no debe
procurar “héroes” ya que exige que cada ciudadano participe completamente
en la vida cotidiana y que contribuya al bien público”. La investigación desarrollada en
el contexto del waterfront y del doctorado nos ha permitido aclarar
esta cuestión. Cuando desde el Arte se habla del monumento se
habla de una determinada "forma" o "tipología"
de actuación y concreción escultórica. Cuando desde arquitectura
o urbanismo se habla de monumento se está hablando de un determinado
elemento de referencia en la organización del mapa de ciudad (Lynch)
absolutamente independiente de su tipología, aunque en muchos
casos se reivindique la tipología formalmente más pregnante, el
obelisco. Pero no quisiera entrar en una
discusión que nos llevaría al interior mismo del mundo del arte.
Quisiera volver al esquema y pedirles que visualicen la complejidad
del mismo. EL gran número de temáticas cruzadas que aparecen y
que, en principio, el artista facilitador que mencionábamos, ha
de ser capaz de manejar, coordinar y controlar. Tanto la actividad del doctorado
- al que tienen acceso estudiantes de diversas procedencias- como
los "workshops" desarrollados por el Observatorio, nos
han enseñado que abordar esta compleja realidad requiere una aproximación
"multidisciplinar" que es imposible tratar de responder
a las demandas si no se trabaja en equipo, en equipos complejos. Como decía antes, la metodología
de proyecto, este instrumento inventado en el Renacimiento es
uno de los recursos básicos para "disponer esta especie de
mesa de operaciones logísticas" que supone la realización
de un proyecto de arte público. Quisiera en este punto recordar
una definición de G.C. Argán
[V]
"El proyecto es la creación de un orden para generar/transformar
realidad... Nunca se proyecta para, sino siempre contra:
1.
la especulación inmobiliaria
2.
la explotación del hombre por el
hombre
3.
la mecanización de la existencia
4.
la inercia de las costumbres
5.
los tabúes, las supersticiónes,
la resignación
6.
lo impredecible, la casualidad,
el desorden
7.
el destino.... El proyecto es estructura, entendida como conciencia estructuradora...
(Así) el plano no es el proyecto de una acción futura, sino un
actuar en el presente según un proyecto" Una clara diferenciación entre
dos realidades distintas en el proyecto: el
designio, traducido en la consciencia y la voluntad de transformar
la realidad y el diseño
como el conjunto de
procedimientos que permiten la materialización del proyecto.
Posiblemente en el arte público actual sobra diseño y faltan designios.
Hay un exceso de mercancías estéticas puestas en circulación por
los designios de otros que generan el creciente fenómeno de la
"fetichización" del espacio público. Posiblemente sea este el momento
de intentar una primera aproximación al concepto de arte público.
Los más cómodo sería definirlo por la vía negativa, intentar establecer el catálogo de lo que no es arte público (Remesar,
1997)
[VI]
. Sin embargo permítanme que introduzca una
posible definición "conjunto de las intervenciones estéticas
que interviniendo sobre el territorio desencadenan mecanismos
sociales e individuales de apropiación del espacio que contribuyen
a co-producir el sentido del lugar " Esta definición implica muchas
cosas pero sobre todo que el Arte Público debe producirse como
señala Armajani 1.-
en contextos concretos 2.- otorgarle la función social
de transmitir y formalizar contenidos sociales 3.- entenderla como una producción
social y cultural basada en necesidades concretas 4.- dotarlo de un carácter cooperativo Las intervenciones de arte público
no son únicamente intervenciones de diseño, sino, fundamentalmente
de DESIGNIOS. Designios que deben poseer una
estructura semiótica y por lo tanto comunicativa para el "mundo"
que nos viene dado por el contexto de la operación
Si entendemos el arte público desde
esta perspectiva, podemos esperar que los procesos de comunicación
- es decir de aceptación/ comprensión que pueden poner en marcha
los mecanismos simbólicos de identificación/ identidad y desde
ellos los procesos cognitivos y de acción de apropiación del espacio-
se comporten de modo similar a los procesos normales de comunicación
y que por lo tanto se produzcan los aciertos y errores habituales
en situaciones comunicativas.
El doctorado y el proyecto Public
Art Observatory confluyen en la creación del Centro de Investigación
POLIS: Arte, Ciudad, Sostenibilidad de la UB, en el que participan
además el grupo Ciudad-
Identidad -Sostenibilidad dirigido por el Dr. E. Pol. Esta fusión nos permitió llevar
adelante el proyecto de Sant Adrià de Besòs: Usos sociales del río Besòs. Recientemente Mary Miss nos explicaba
su proyecto para la ribera del río Milwaukee decía " Un río es una imagen irresistible:
lo invisible se hace visible. Una pequeña corriente deslizándose por campos, canales, calles;
el agua de las casas y de los lugares de trabajo se acumula en
cantidades, intervalos y sitios, a menudo, imperceptibles.
Es física y visualmente atractivo con su flujo interminable y
variando incesantemente sus condiciones. En el proyecto para el
río Milwaukee se han tomado estos
procesos como tema del proyecto....
Se me recordaba que un sistema
natural existe sobre el terreno a pesar de las condiciones y los
ambientes urbanos. ¿Existía manera de usar los elementos que se
hallaban en este sitio para rehacerlo, cambiar su uso y su relación
con la ciudad? ¿Se puede explorar e imaginar
la historia así como los elementos presentes en el río
se explore y se imagina? En el proyecto se manifestarán los aspectos
físicos del río: cuál es su divisoria de aguas, de dónde viene, cómo
mueve, cómo cambia. ¿Hay maneras
diferentes de pensar sobre el río y nuestra relación con él, nuevas formas de tratar el agua afluente, de configurar sus bordes, de
reintroducir el sistema natural que anima el desarrollo del hábitat
bajo y en la superficie del agua? ¿En lugar de una colisión entre
los ambientes natural y construido, es posible crear una sutura
que configure una unión positiva entre estos elementos?"
[VII]
Cuando iniciamos nuestra andadura de dos años en
Sant Adrià nos preguntamos cuestiones parecidas, pero variamos
totalmente el método de aproximación al problema. El grupo CIS
[VIII]
estaba investigando en dos grandes direcciones.
La primera se referia a los procesos de apropiación del espacio.
La segunda, vinculada, se refería a si estos procesos permitían
extraer conclusiones respecto a los mecanismos de participación
necesarios para poner en marcha las Agendas 21 Locales tendentes
a la sostenibilidad.
Nuestro planteamiento fue el de introducir un designio
potente en la investigación: buscar el papel del río Besòs en
la definición del modelo de ciudad sostenible que debería ser
Sant Adrià. Dadas las características previas, tanto de la investigación
de la red CIS, como de las conclusiones del PAO y de la investigación
sobre Waterfronts, creímos oportuno desarrollar una estrategia
de intervención que facilitara
la puesta en marcha de un proceso ciudadano de toma de decisiones
sobre los proyectos a realizar en el río Besòs. Es decir pusimos
en marcha un proceso de participación real de
los vecinos al nivel de:
i.
Establecer el designio popular sobre el papel del río
ii.
Desarrollar una estrategia de actuación sobre el territorio que pudiera
orientar el desarrollo de los futuros proyectos específicos
iii.
Desarrollar una estrategia de formación de los vecinos participantes
en la experiencia de modo que los resultados pudieran ser repetidos
y evaluados por parte de otros vecinos. Esta estrategia se basó
en el desarrollo de un "Taller de proyectos"
iv.
Establecer las condiciones finales para que la ciudad pudiera "confrontar"
su visión y designio con las que se estaban elaborando desde las
instancias técnicas regionales. En los párrafos que siguen se resume
el proceso y los procedimientos Introducción La
exposición que visita es el resultado del primer taller de participación
ciudadana, desarrollado bajo los auspicios del Área de participación
ciudadana del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs y coordinado
por el grupo de investigación «Intervención ambiental: ciudad,
arte, sociedad, sostenibilidad» de la Universidad de Barcelona.
El
recorrido de esta exposición pretende evidenciar el proceso de
trabajo y las conclusiones a las que ha llegado el primer Taller
de Participación Ciudadana que, a lo largo de más de 9 meses,
ha analizado, estudiado y ha aportado soluciones a uno de los
problemas estructurales de Sant Adrià: el río Besòs. El
taller ha abordado la problemática del río, no sólo desde la perspectiva
medioambiental , temática que por descontado es importante para
la ciudad, máxime en el contexto de los planes de regeneración
del conjunto del río Besòs, sino también desde la perspectiva
de rescatar el río en el contexto de la creación de un modelo
de ciudad, en el que esta vía de agua, se convierte en un elemento
central y articulador del posible desarrollo urbano, social y
comunitario de la ciudad. Por ello el tema central del taller
ha sido el de los usos sociales que se pueden dar a río en el
contexto de su regeneración ambiental. Objetivos del taller Podemos
aislar diversos objetivos implícitos en la formulación de este
taller. 1.- Objetivo participación. La
puesta en funcionamiento del taller y su organización de trabajo
tienen como primer objetivo, potenciar la participación
de los ciudadanos respecto a pensar, idear y conformar
propuestas de uso público para abordar, desde una perspectiva
local y propia, los posibles desarrollos y planes de actuación
sobre este territorio de la ciudad. 2.- Objetivo información. A
través del desarrollo del taller y dadas las características del
trabajo que analizaremos más adelante se pretende establecer un
sistema de información ciudadana basado en las características
de representatividad de los componentes del mismo y en su capacidad
de diseminar la información en sus grupos de origen (AA.VV, asociaciones
culturales, etc) 3.- Objetivo formación. A
través del desarrollo de la actividad se pretende formar a los
participantes en temáticas de tipo técnico y en capacidad de análisis
territorial y regional. Usualmente este tipo de formación no se
produce en los procesos participativos puesto que la intermediación
de los técnicos impide a los ciudadanos el desarrollo de sus capacidades
discursivas e ideativas. La participación en el taller supone,
también, aprender a considerar la distancia existente entre el
deseo o las expectativas y la viabilidad de las conclusiones. 4.- Objetivo de extensión a la comunidad. Dadas
sus características el sistema de difusión del proceso y resultados
del taller posibilitan que de modo directo una buena parte de
la población «participe» en la discusión y crítica de los resultados
que se obtienen, al mismo tiempo que el taller se convierte en
un proceso abierto, al estar abierto a nuevas incorporaciones
y a las opiniones del conjunto de la población Metodología
de trabajo Habitualmente
los procesos de participación ciudadana se plantean desde perspectivas
metodológicas propias de las ciencias sociales y de la praxis
política. Por lo general estos procesos se convierten en actividades
de detección de problemas y de consulta de las posibles soluciones
a los mismos y la participación de los ciudadanos queda limitada
a estos dos polos del proceso de toma de decisiones sobre los
problemas. El
taller introduce como núcleo de su actividad la metodología de
proyecto. Esta metodología ha sido propia hasta el momento de
algunas disciplinas como la arquitectura, el diseño o la ingeniería,
y más recientemente se ha extendido a una parte importante de
los ámbitos de gestión, tanto en la empresa privada como en la
administración pública. La
metodología de proyecto se sustenta en tres
elementos importantes: 1.- La conceptualización o diseño de escenarios No
es posible desarrollar un proyecto si éste no se inscribe en un
marco que le otorgue sentido. Este marco puede ser considerado
como un escenario en el cuál va a desarrollarse la totalidad del
proyecto. El estudio e identifiación de este escenario es el que
posibilita la creación de proyectos autónomos, de calidad y sobre
todo no miméticos respecto a las imágenes que de las posibles
soluciones se puedan tener a través de los medios de comunicación
o de otros sistemas informativos. Este diseño de escenarios supone
al mismo tiempo, abordar el proyecto local desde una perspectiva
más amplia (dialéctica localidad - globalidad) 2.- Acotación del tema a desarrollar En
esta fase, tras la construcción del escenario, se procede a delimitar
y acotar el tema sobre
el cuál versará el taller y
a partir del cuál se procederá en las fases siguientes. En esta
fase es muy importante rescatar la memoria, bucear en el pasado
histórico, antropolológico y cultural que ha definido. Al unísono,
se debe desarrollar todo un análisis de la situación presente
y actual respecto al tema que se está definiendo. El proceso se
desarrolla de modo dialéctico, detectando los problemas y necesidades
del presente y contrastándolas con los datos surgidos de la memoria.
Es fundamental descubrir que los datos del presente están condicionados
por el pasado, pero al mismo tiempo que determinados problemas
del presente pueden tener las soluciones que existían antaño.
Este procedimiento permite generar signos y señas de identidad
que van a definir de modo importante el desarrollo del proyecto. 3.- Los puntos a favor y en contra del tema a
desarrollar. Jerarquización/ territorialización de las posibles
necesidades Una
vez acotado el tema debe ser desarrollado de modo que obtengamos
un mapa muy claro de aquello que actúa a favor y en contra del
tema definido. La exploración en profundidad de los datos del
presente, la puesta en visibilidad de estos datos, el desarrollo
de propuestas más o menos imaginativas que permitan superar las
debilidades de la situación, son algunos de los procesos que se
ponen en marcha. Finalizada
este trabajo se procede al ejercicio de intentar jararquizar las
aportaciones realizadas en relación a la importancia social que
la implementación de las mismas puede conllevar para la población.
En el caso que el tema suponga un trabajo sobre el territorio,
esta jerarquización debe acompañarse de una territorialización.
La morfología del territorio de la ciudad no es gratuita, responde
a la evolución histórica de la misma y de su estudio se pueden
obtener conclusiones importantes para plantear la territorialización
de la jerarquía anteriormente hallada. 4.- La forma de las propuestas. Fase proyectual En
un proceso de participación al uso, el taller habría finalizado
su actividad. En la fase anterior es posible presentar un informe
que recoja la posibilidad de las propuestas. Posteriormente estas
propuestas serán re-leidas y re-interpretadas por el aparato técnico
- político de la localidad y traducido en un proyecto formal. Nuestra
pregunta fue y es ¿acaso los vecinos
no son capaces de desarrollar «la forma» que desearían
para los datos y realidades que aportan?. El uso de la metodología
utilizada permite responder afirmativamente a esta pregunta. El
recurso a la técnica, a las complejidades técnicas, es una barrera
que sistematicamente se interpone entre los ciudadanos y la administración
pública. Evidentemente la interposición de esta barrera responde
a una estructura y sistema de funcionamiento que ha ideo derivando
hacia una especie de despotismo ilustrado que plantea que las
soluciones finales a las propuestas o proyectos no pueden ser
aportadas por el común de los morales puesto que requieren , un
filtro, un interfase de carácter técnico. Si
analizamos la metodología de proyecto podemos ver como esta argumentación
carece de fundamento. La definición de la forma de las propuestas
supone dos fases distintas. En una primera fase estas propuestas,
que por el momento se traducen en frases del estilo «zonas
verdes», «áreas de recreo», etc, deben reconceptualizarse
en relación al parámetro de contenido y en relación a unos parámetros
generales de tipo formal. Una zona verde puede ser una zona verde
de césped o bien una zona verde de vegetación mediterráneo. Formalmente
estas zonas verdes pueden tomar diversas formas - las que el territorio
permita, las que diseñemos redondas, cuadradas, etc). Planteamos
que en esta primera fase proyectual no hay impedimentos de tipo
técnico, tan sólo posibilidad de formalizar las propuestas dotándolas
de contenido específico y aproximado determinadas soluciones formales.
Este proceso lo puede realizar el común de los mortales. En
definitiva esta primera fase permite establecer los «esquemas
directores» que son radicalmente distintos de la materialización
del proyecto, segunda fase, en la que, obviamente, la intervención
de determinados técnicos es crucial, tanto para evaluar la viabilidad
de la propuesta proyectual, cuanto para plantear las soluciones
definitivas a las propuestas contenidas en los proyectos. Nada
nuevo si nos atenemos, en el campo urbanístico, a la distancia
existente entre los planes directores y las soluciones concretas
que se aportan. 5.- La comunicación de la propuesta Los
procedimiento habituales suponen una evaluación técnica y política
de los resultados de procesos de participación ciudadana. Con
la metodología que se propone se plantea la necesidad de una evaluación
del taller por parte de la propia comunidad, puesto que se entiende
que el proyecto no está acabado si no se revierte a los ciudadanos
a quién el proyecto va dirigido. En este sentido, además, para
cumplir con los objetivos 1, 2, y 4 (en menor medida el 3), el
revertir el trabajo al conjunto de los ciudadanos es esencial. Para
ello es necesario desarrollar otra fase del taller en el que los
participantes planteen, estudien y diseñen las vías y los modos
de comunicación con el resto de la ciudadanía. Creemos que el
proceso seguido en Sant Adrià, constituye un buen modelo que permite,
con ligeros retoques en función de cada caso, establecer las pautas
básicas del sistema de comunicación con la ciudad, con los ciudadanos,
al mismo tiempo que potenciar la participación activa de quién
lo desee en el desarrollo de la fase final del proyecto. En
esquema este desarrollo consiste en: 5.1.- La exposición. Se
debe diseñar una exposición que recoja los contenidos, fases,
procesos, aspectos y propuestas esenciales del taller. Esta exposición
se soporta en dos formatos distintos. Uno es el clásico
que permite la itinerancia por la totalidad del territorio
de la población, acercando las propuestas a la totalidad de los
ciudadanos. Esta forma expositiva debe acompañarse de los nuevos
soportes que el uso de la Tecnología de la Información permite:
los CD-ROM y las páginas Web (cuando sea posible). La
participación se puede potenciar a través de los modos clásicos
en las exposiciones. Es decir a través de cuestionarios que capten
la opinión de los visitantes. Si es posible, además, estos cuestionarios
pueden tener un formato electrónico que hará que otros sectores
de la población puedan participar con sus sugerencias. 5.2.-
La explicación a los ciudadanos.
Aunque la exposición pueda recoger fielmente el desarrollo del
conjunto del proyecto, es necesario, de cara a fomentar la participación,
que los integrantes del taller desarrollen una intensa tarea de
contacto con el resto del tejido asociativo que no ha participado
directamente en su desarrollo, organizando sesiones de trabajo
con estos grupos de cara a explicar la experiencia «desde dentro»,
es decir presentar la experiencia centrándose en los aspectos
participativos y de proceso de trabajo más que en los aspectos
formales de los resultados que la exposición se encarga de desarrollar.
En estas sesiones es muy importante recoger las aportaciones ,
sugerencias, comentarios y críticas que las propuestas del taller
suscitan. 5.3.-
La visibilidad. El
diseño de comunicación implica también la «gestión de medios».
El taller ha de ser capaz de dinamizar los medios de comunicación
locales (periódicos, revistas, boletines, etc) para que estos
informen acerca del taller, de sus resultados, de la exposición.
Esta tarea resulta más compleja cuando se accede a medios de comunicación
de alcance nacional y , en este caso, la participación del Ayuntamiento
puede ser determinante para trabajar en pro de la visibilidad
del taller. 6.- El análisis crítico de la propuesta La
última etapa metodológica consiste en una evaluación de conjunto
del proceso del taller. Esta evaluación tiene dos aspectos diferenciados.
Por una parte es importante que las aportaciones del conjunto
de la ciudadanía recogidas a lo largo de la itinerancia sean incorporadas
al proyecto, siendo la vía electrónica, del CD-ROM y de la publicación
final de la experiencia los medios idóneos para ello. Por
otra, es necesario que el taller se enfrente a la crítica constructiva
de agentes técnicos y especializados que analicen, valoren y expongan
de forma pública los pros y contras de las propuestas presentadas.
La itinerancia puede concluir con una sesión tipo mesa redonda,
en la que un «panel» de expertos aporte sus consideraciones. Estas
consideraciones deben ser recogidas en las conclusiones finales. ¿Cuándo
finaliza el taller? Formalmente
el taller finaliza en el momento en que finaliza la elaboración
de las conclusiones. Ello no significa, necesariamente que el
trabajo ha finalizado. Existe la posibilidad de que se den procesos
autorganizativos que lleven a los componentes del taller a proseguir
su trabajo en el contexto de otros contextos participativos. Existe
también la posibilidad de que la voluntad de los participante
y el interés político del Ayuntamiento lleven a la prolongación
del taller, mejor dicho a la continuación del taller, en otro
taller que aborde, por ejemplo el desarrollo de aspectos específicos
de la propuesta que requieren un tratamiento pormenorizado, o
de aquellos aspectos de la misma que han sido criticados o rechazados
por parte de la población. En cualquier caso, el taller «X» finaliza
en el momento de la elaboración de conclusiones. A partir de ahí
se inicia un nuevo taller en el que volvemos a repetir el ciclo
expuesto hasta el momento. Impacto del taller Dependiendo
mucho en si el sistema de comunicación del taller ha funcionado,
el impacto puede ser considerable en el conjunto de la población,
especialmente si el Ayuntamiento asume un rol proactivo tendente
a incorporar las propuestas o parte de ellas en sus estrategias
políticas y de gestión. Sin
embargo quisiéramos hacer constar la importancia de otro tipo
de impacto que puede tener el taller. Nos referimos a que las
experiencias realizadas pueden configurar una especie de «banco
de ideas» sobre procesos participativos y proyectos de temática
urbana que pueden servir no para el propio Ayuntamiento sino para
posibilitar el uso de estos procesos y proyectos por parte de
otras Administraciones Públicas locales, tanto a nivel regional,
estatal o supraestatal. En este sentido la posibilidad de una diseminación global de las experiencias (p.e. vía Internet) es fundamental. (ver Remesar, A – Pol, E 1999 [IX] Diversas circunstancias políticas
han impedido que el taller llegara más allá que a la constitución
de una plataforma ciudadana "Besòs 2004"
Pero, sin embargo, nos ha permitido
consolidar un esquema metodológico que puede servir de orientación
a procesos futuros
¿Porqué arte contra el pueblo? Ciudades en competencia
Cada estado es un caso, cada ciudad
es una caso. La lógica de la fragmentación impide establecer discursos
de validez general que permitan explicar los procesos. Cuando
hablamos de arte público, normalmente nos quedamos en el nivel
del estudio de casos, mejor dicho de la presentación de casos
aislados, sin capacidad para extrapolar a otros niveles de discusión. En el contexto de la teoría, se
da el implícito de la imposibilidad de trabajar con meta-narrativas,
discursos globalizadores que permitan explicar la realidad con
independencia de los casos concretos. Ciertamente esta lógica
de las metanarrativas define el espíritu del pensamiento científico
fundado en el s.XIX y basado en el optimismo del progreso. Sin
embargo quisiera señalar dos puntos importantes al respecto. 1.- La emergencia del discurso
de lo local, de lo parcial fue reclamada por primera vez desde
el campo de la ciencias sociales desde posiciones de izquierda
y progresistas. Se reclamaba el estudio de los aspectos específicos
de la vida cotidiana frente a las generalizaciones excesivas de
las disciplinas particulares. 2.- El desarrollo del discurso de lo local ha sido apropiado por la lógica neo-liberal como tema central a una meta-narrativa – que por cierto nunca se pone en discusión – que pretende demostrar la imposibilidad de ligar los procesos de globalización con los procesos sociales y culturales que se producen sobre un territorio concreto. Mientras que el espacio tiempo de la globalización es el del flujo de información – considerada siempre de forma abstracta, genérica e incluso metafórica- el espacio tiempo del territorio concreto es el de la supervivencia y en pocos casos el de la resistencia. Obviamente no estamos todavía –
creo que no estaremos nunca- en la situación de poder desligar
el flujo globalizador de los procesos concretos anclados en el
territorio. El flujo de la globalización requiere del territorio
para existir. O dicho en otros términos, la globalización – basada
en la liberalización de los mercados, la informatización de los
procesos productivos y el fundamento del conocimiento – puede
ser considerada como un modelo territorial del capitalismo multinacional. Un modelo territorial que, ciertamente,
supera las fronteras dibujadas por el largo proceso de creación
de la sociedad moderna, es decir supera las fronteras de los estados
nacionales, pero establece otra geografía, otra geo - política
que obliga a las ciudades ( el significante más claro de los procesos
de globalización) a estar en un permanente estado de competencia,
obliga a las ciudades a actuar como principales agentes económicos
del sistema con la finalidad de atraer capitales e inversión,
al mismo tiempo que mantener la tasa de puestos de trabajo (aunque
sea en sectores nuevos y aunque sea en situación de precario). Las ciudades, ancladas en el territorio,
se muestran como los agentes
más activos en la expansión y desarrollo del modelo de la globalización.
Al mismo tiempo que el escenario más adecuado para desarrollar
políticas de desarrollo urbano que permitan la mejora de las condiciones
de vida del conjunto de sus residentes. Señala muy bien Diana
Crane
[X]
(1987) (…) “I will argue that the most influential artworks are
created within the context of styles that are shared by members
of social groups …. As a group phenomenon, a style represents a kind
of collaborative endeavor on aesthetic problems, in the sense
that members follow each other’s work and exchange ideas” (op.
Cit p. 19) . These Art Styles function as Cultural Networks
characterized by
·
draw upon a set of ideas
·
a particular configuration of concepts
and symbols
·
the works of the members exhibit the
characteristics of that style in varyiing degrees, including all
the justificative staments about the style produced by the criticism
aparatus En términos de Bourdieu(1994)
[XI]
los agentes implicados en la producción de un
determinado estilo, en cuanto cultural network, comparten 1.- Posición social. El grupo toma
partido con relación al resto del mundo del arte y de la sociedad 2.- Disposiciones (habitus) como
principios generadores de prácticas distintas y distintivas 3.- Las tomas de posición, las elecciones que los agentes operan en el dominio de su práctica En cualquier caso como bien señala
J. Lewis
[XII]
(1990) “the
people who benefit from public funding of art are, overwhelmingly,
the educated middle class… all the surveys and audience profiles
carried out in recent years reveal the same thing; namely that
the barriers to most people’s participation in consumption of
publicly funded art are class and education” (op.cit. p 13) En este contexto, por lo general
las políticas de arte público se centran en la provisión de obras
de arte coherentes con el esquema de desarrollo urbano ( de espacios
y arquitectura) propuesto en la dirección que señala Zukin (1995)
de incrementar, a través de la cultura,
la base de la economía del “real state” y de la economía
simbólica y posibilitar el desarrollo del “innovative milieu”
que señala J. Verwijnen. Arte
público por y para el ciudadano
Sin embargo muchas veces se olvida la gran diferencia
entre arte público y el arte en el espacio público radica en que
el primero debe tener como objetivo que los ciudadanos tengan
control sobre la estética de su propio ambiente. Tener el control significa en términos
de Zukin
[XIII]
invertir las tendencias de los procesos de
identidad cultural de las imágenes globales hacia lo local, de
las instituciones privadas a las públicas y de la pseudodiversidad
mediática a lo “común” de la comunidad. El arte público se constituye así
en un proceso político ciudadano de enorme importancia, en cuanto
es la ciudadanía misma y no los agentes mediadores pertenecientes
a las redes culturales que definen los estilos artísticos, la
que accede a la definición de los procesos y flujos de estetización
del entorno y ejerce, a través de una reflexividad compartida,
el control sobre su propio destino expresado en la forma de la
ciudad. El papel del artista debe cambiar.
“Art often surprises, provokes and even angers
viewer. By definition, artists seek to express thoughts, feelings,
and perspectives that may never have been seen or heard before.
In applying their unique lens to the society around them, they
can bring its problems and flaws into sharper focus. Just as they
can be the catalysts of beate and conflict, their insight can
also promote understanding” ( Bond & Witt, 1995:3)
[XIV]
. Se
abren nuevas expectativas en la línea del artista como facilitador
social ayudando a generar lo que
M. Miles
[XV]
(1997) señalaba como “new urban discourse”
que debe conducir a un “empowerment of the dwellers “ y tratar
de ayudar en el cumplimiento de la Agenda [I] El seguimiento del Public Art Observatory se puede hacer en http://www.ub.es/escult/1.htm [II] Lash, S – Urry, J. Economies of Signs and Space. SAGE. London.1994 ISBN 0-8039-8471-5 [III] Sennie, H Contemporary Public Sculpture.Oxford U.P.1992 ISBN 0-19-507318-5 [IV] in Diamonsen, Diálogos sobre la Arquitectura USA. Barcelona. Gustavo Gili, 1976 [V] G.C. Argan. Proyecto y Destino. Eudeba. Buenos Aires, 1969 [VI] Remesar, A. Hacia una teoría del Arte Público. On-line en http://www.ub.es/escult/1.htm, recopilado en Remesar, A @rte contra el pueblo. Tensiones entre democracia y diseño urbano/arte público. Publicaciones de la Universidad de Barcelona. ISBN 84-475-2191-5 [VII] Miss, Mary. Camino fluvial del Milwaukee, en Brandao, P – Remesar, A (ed) Espaço Publico e a Interdisciplinaridade. (edición en Portugués, Castellano e Inglés) Lisboa. Centro Portugués de Design, 2000 ISBN 972-9445-117 [VIII] Pol, E et al. Metropolis 2000. Paris – Barcelona. Monografies socio-ambientals, 12.Cer POLIS – IAPs, 2000. ISBN 84-475-2412-4 [IX] Remesar, A – Pol, E Repensar el río. Usos sociales del río Besòs. Barcelona. Publicacions Universitat de Barcelona – Public Art Observatory, 1999. ISBN 84-475-2190-7 [X] Crane, Diana The transformation of the Avant-Garde, Chicago university Press, 1987 [XI] Bourdieu, P Raissons practiques. Paris. Du Seuil, 1994 [XII] Lewis, Justin Art, Culture & enterprise. London. Routledge, 1990 [XIII] Zukin, Sharon The Cultures of the Cities.Oxford. Blacwell, 1995 [XIV] Bond,J- Witt,V: Rebuilding the Public Consensus behind free expression, in Peter,J.A. – Crosier, L.M. The cultural Battlefield. Arts Censorship & Public Founding. Glimsom. Avocs. Pub. 1995 [XV] Miles, M Art, Space and the City. London. Routledge, 1997 |
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