opinión

RITUALES

PARA LA DETERMINACIÓN DE LAS COMPETENCIAS

por David Valencia Villamizar

1. Quién oficia el misterio

2. Cómo acceder al misterio a través del fármaco

3. Quiénes pueden participar como observadores

4. Quiénes pueden ingerir la sustancia y en qué medida

5. Qué viene a ser un misterio

1. El hierofante como figura titular, médium, antena de recepción/transmisión de los flujos de percepción, su cuidadosa estrategia mímica, las palabras que entonan cuerpos, los atavíos son lo más importante, la voz misma como atavío, disfraces e imploraciones que resuenan su ineficacia, de una forma tan estentórea que abruma, hechiza, la reiteración de lo inoperante de una manera grandilocuente, el agigantamiento de lo que no funciona, pero el mistagogo se muestra tan convencido, se vuelve umbral, sus muecas tan estudiadas, su profundo conocimiento del fármaco, tamto el que se regala como el que se toma (fármakon-fármakeus), experto en esa clase de transacciones, ha dado tanto de sí, ha tomado tanto de lo Otro, un monumento vivo de acumulada sapiencia, un canalizador de aquello que desborda cualquier intento de canalizacion, o de comunicación mediante palabas, íconos soportables, memorias, relatos de éxtasis, condiciones de experimetación etc.

 

2. Contorneándolo sin límites, mirando con la mirada sin ojos, dejando de pensar o pensando mucho, disponiendo los atribulados corazones, en general dejando de ser el mismo, abandonándose, enviciándose, tomando hasta la inconsciencia, entregándose, dándose todo a la disciplina, sacrificando los placeres mundanos, lo cual es un equivalente exacto de exacerbarlos, negarse la continuidad del tiempo de los relojes, de todos los días, a cada hora, por ultrafijación de las rutinas o por olvidarlas, el fármaco, tomárselo mucho o nunca tomarlo, negarse el acceso al éxtasis embriagante, embriagándose para no extasiarse, exultarse, ocultando el misterio, el Secreto-mandarina, o naranjas bien risadas.

 

3. Los circunstantes son los profanos como testigos, o los ya inciados pero impenitentes, los árboles enlazados, grutas, ecos en capillas resonates, símbolos, los grillos estallándose, curiosos mal invitados, los más avanzados que ya no necesitan la dínamis, ellos misos son la piedra de sol, de toque transformante, como si el primer grado y el último formaran una sola categoría.

 

4. Los preparados para lo Otro que nunca estarán preparados frente a ese abismo, los que están listos, para presenciar lo que no están listos para ver, los iniciados que no conocen inicio, ni final posible para su fatiga, la sed del superhombre, los que han cortocircuitado dramáticamente el orden de lo enunciable, experienciando el trauma inexperienciable, solo ellos, los tocados por el espíritu que no toca, los señalados al señalarse capaces, los que no duermen, los que solo pueden estar durmiendo, afortunados para vivir un momento más allá de la idea (circular) de la fortuna, los exaltados, desgraciados si se miran en el espejo del mundo cotidiano, únicamete ellos, los poseídos de suerte, quienes sufren de enfermedades sin diagnóstico, o ataques que se manifiestan como ausencia de ataques determinables, los que soñaron, los que no querían, aquellos que lo anhelaron toda su vida, los más dotados, sometidos a extenuentes pruebas, los primeros que pasaron, repentinamete llamados por voces desconocidas, los que vieron luces y también los que nada vieron, veían permanentemete una ausencia, la fractura entre los mundos, los que habitaron la pesadilla, pero igual los que angelizaban, las gentes del Secreto, solo ellos.

 

4.2 En qué medida sabrían, administrarse su propia dosis, la que viene siempre del(lo) Otro, por lo que la medida es un parecido, un arracimamiento mometáneo, un ejemplo transitorio de la tensión entre lo demasiado y lo demasiado poco, lo mínimo exagerado, pasársela tomando no es suficiente, extremas son las únicas dosis ciertas, por el asunto del ritornelo, porque si se empieza a tomar el Secreto consiste en no poder detenerse, por estar detenido todo el tiempo, suspendido en éxtasis-embriagantes, trascendido de los propósitos del mundo de todos los días, evadido de la costumbre de sí, esa es la medida, no lo desmedido sino la violación de la necesidad de siempre de medir.

 

5.Lo que viene a hacerSE(r) un misterio.   

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