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PROPUESTA DE ANTEPROYECTO PARA LA FORMULACIÓN DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

LA TRISTEZA FRACASÓ:
Acercamientos, reencuentros y dependencias de naturaleza- cultura en el altiplano cundiboyacense

Saskia Loochkartt
Camilo Avila Garavito

Bogotá, Julio de 2.000

TABLA DE CONTENIDO

4. Metodología
5. El equipo: composición y responsabilidades
6. Presupuesto

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1. Justificación
Apología o Geografías de un sueño

¨Podemos darnos cuenta que cada uno de nosotros no es una sustancia homogénea radicalmente extraña a todo cuanto no coincide con el yo¨

No queremos seguir hablando ¨del descubrimiento que Yo hago del Otro¨, el extraño a mí. Queremos experimentar los reencuentros del Mismo y de los Otros que habitan en mí: el domesticado, ¨el normal¨, el que debo ser, el protagonista ¨tranquilo porque siente que no es distinto¨ ; los Otros, los proscritos tras las rejas de mi monólogo; los insensatos que viven conmigo, los condenados al silencio.

Necesitamos reinventarnos, reconocernos. Ambos podemos admitir y resentir los espejismos de la competencia ciega, larga, torpe y cruel por las promesas incumplidas, los círculos viciosos de las falacias de nuestro desarrollo. La utopía del progreso es la violencia de regiones y personas amordazadas por el manto que arrastra la pretendida homogenización universal de sujetos, a imagen y semejanza de los fúnebres cocheros de este carro.

La vergüenza del ¨subdesarrollo¨, el espanto del ¨atraso¨, la retórica de las carencias, sintomatología de necesidades, ¨estándares¨ , ¨calidades y condiciones dignas de vida¨ colonizan y construyen nuestra realidad ¨enferma¨, ¨débil¨ ; son y serán las trampas para asegurar el encierro y el movimiento de esta Máquina. Nuestro propio silencio, la regla de un juego que nos violenta; el enfrentamiento entre perdidos inconformes. Poblaciones enteras se debaten entre la fascinación y el terror de su imagen frente a este espejo; silenciadas por la angustia del consumo, aniquiladas por su distorsión, turbadas frente al modelo, sentencian inmoladas su diferencia.

De cabeza en este troquel sin fin, sumidos en este malestar con apariencia de Verdad, destinados al margen de la ¨plenitud¨ del ¨estatus¨, seguimos deslumbrados por los artificios de esta Historia de poder. La pretendida autoridad de sus narrativas, continúa edificando realidades que capturan nuestras posibilidades como sociedad y como sujetos, el sentimiento que tenemos de lo que es posible.

Hemos construido los contradiscursos; los balances y análisis críticos están a la ¨orden del día¨ ; las narrativas de la modernidad pierden credibilidad y legitimidad; afloran y se multiplican diversas concepciones del mundo; múltiples culturas hacen cada vez menos concebible la idea de Una Realidad; la celebración del pluralismo cultural generaliza la desidealización del proyecto del hombre y la sociedad de la Ilustración. Pero lo que hemos llamado crisis de la modernidad, no es más que su estado naciente, reafirmación definitiva y sutil del antagonismo de los yos, la incomprensión.

Las costosas modas pluralistas, etno y eco desarrollos, los biodiversos discursos y las obsesiones de género, múltiples ¨manifestaciones¨ de credos ¨endógenos¨ y ¨alternativos de desarrollo¨, son giros estratégicos, formas sutiles, manipuladoras adaptaciones de lo Mismo, cargadas de buenas intenciones. Las iniciativas provenientes de culturas y sistemas de valores diversos, distintas maneras de construir y concebir la realidad, siguen siendo encausadas en dirección al desarrollo:

¨Estamos en una orgía de descubrimiento, de exploración, de invención del Otro. Una orgía de diferencias... La alteridad como todo lo demás ha caído bajo la ley del mercado, de la oferta y la demanda... De repente el Otro ya no está hecho para ser exterminado, odiado, rechazado, seducido, está hecho para ser entendido, liberado, mimado, reconocido. Después de los derechos del Hombre, habría que instituir los Derechos del Otro. Ya existen por otra parte ; es el Derecho universal a la Diferencia. Orgía de comprensión política y psicológica del otro, resurección del Otro allí donde ya no existe. Allí donde estaba el Otro ha aparecido el Mismo. Y allí donde ya no hay nada debe aparecer el Otro. Ya no estamos en el drama, sino en el psicodrama de la alteridad,.... La alteridad se ha vuelto psicodramática, sociodramática, semiodramática, melodramática.¨

En la prisión, en el silencio, podemos soñar con el reencuentro del mismo y el otro, con intercambios liberadores, comunicaciones con conversaciones sin lenguajes fijos; abiertas al conocimiento de múltiples formas de interpretar e imaginar realidades; a ¨extrañas¨ asociaciones y ¨lógicas¨ dispuestas a la convivencia de nuevas experiencias; a la búsqueda incansable de alternativas y creativos diálogos de futuro, presente y pasado; soñar así nos promete formación. Reconciliarnos es conocernos de otras formas, imaginarnos de nuevo, reinventar los encuentros, comprender, disfrutar, renovar y potenciar juntos realidades desconocidas y sancionadas por esta larga guerra contra nos-otros- mismos.

Todo el que ama, todo el que convive con otro, lo ha experimentado alguna vez, perder de vista el yo, fundirse en un instante en el que ninguno parece reconocerse, en el que el yo y el otro se disuelven, convertidos en un todo. La fe en la existencia de relaciones de profundas dependencias, mas allá de las destrucciones que implica la moderna conquista del Otro, liberadas de las luchas ciegas por las razones, el ¨conocimiento¨ y la intolerancia de las diferencias, trabaja por la certeza de un instante que es eterno, por la existencia de lo inconmensurable, la aceptación de la irreductibilidad de otras realidades y sujetos a lo Mismo.

Nosotros, las ¨poblaciones objetivos¨ que aún sentimos fuerte la pulsión del Otro amordazado, que intuimos su sensibilidad, que todavía tenemos un instinto fulgurante y una sospecha profunda de sus maneras de pensar, de sentir y de actuar; nosotros que seguimos sin encajar, resistiendo a los moldes previstos, desbordando unas lógicas que nos incomodan; nosotros los ¨pobres¨ y los ¨iletrados¨ de la ¨pureza acéptica¨, la coherencia y el vacío de los ordenes de la ¨civilización¨ y el ¨progreso¨, los ¨irresponsables¨ transgresores de las reglas y los juegos ajenos, podemos reinventar una comunicación que no sea otra utopía más de la misma modernidad; debemos tratar de florecer junto a esas otras realidades que nos hemos negado, que nos violentan y nos hacen cada vez más violentos. Disfrutada esperanza, logro de una unión propia que reconozca, nombre y cree su esencia, su destino.

Un verdadero movimiento endógeno, una búsqueda de adentro hacia afuera, alienta al Otro, lo fortalece en sus propios términos. La incansable duda de las posibilidades y promesas de lo Mismo, es la aseguranza del fortalecimiento de las raíces propias del Otro para el reencuentro de nos-otros-mismos. La búsqueda de adentro hacia afuera, es nuestro compromiso para celebrar ventanas a realidades inexploradas, es nuestra alternativa para reconstruirnos como sujetos.

2. Definición del problema: sentidos conexos de fragmentos

2a. Altiplano gerenciado, domesticado y objetivado: piezas de naturaleza separada de sus gentes

¨Al occidente van encaminadas las naves inventoras de regiones¨

Entre ¨descubridores¨, los mundos parecen ser de quienes se apoderan de ellos: los inventores de realidades; aquellos que construyen y representan regiones como creadores genuinos que dan vida y animan los espacios. Esas ¨primeras¨ voces se empeñan en convertir en silente y dañino todo cuanto evidencia los límites de su dominio, todo lo que cuestiona los abismos de su incomprensión, las fronteras de su mundo.

Naturalezas distintas se resisten a ser reducidas al mismo orden mental: ciencias sociales y naturales, geografías, geologías, pedologías, biologías, arqueologías, antropologías, pluviometrías, climáticas, tecnologías, enfrentan profundas crisis de representación; serios cuestionamientos ponen en evidencia la intencionalidad política que legitima estos saberes: ¨autoridad¨ de una cultura que generaliza y legitima su dominio. Las conquistas, guerras, paces y planes de esta cultura, deslumbran de alcances en todos los campos del saber. Estas maravillas conviven sin embargo, con la desazón de una racionalidad de negaciones constantes, una condena de destrucciones para poder construir, una inevitable muerte multiplicada que asegura Una forma de vida. Nuestras ciencias padecen de autosuficiencia, vanidad tiesa de autoridad y disciplina para aproximarse a la profunda extrañeza de otras experiencias; la historia de sus lenguajes son también ¨arqueologías¨ de sus silencios, imperceptible violencia hasta el cansancio.

Nos aterra, el desamparo, la distancia, el enajenamiento de quienes trágicamente perdidos seguimos angustiados sin entender lo decifrable, los secretos y las alteridades de un altiplano innombrado, castigado, expiado tras las posibilidades de los reencuentros de sus yos.

Nos lastima la paradoja de un extenso y serio conocimiento apartado, alejado de las vidas, separado de las contradicciones de una cotidianidad turbulenta y sorpresiva, incomunicado de los individuos y sus percepciones sobre la existencia; los malestares, las felicidades, los destinos y los fragmentos de sus autobiografías. Arrojado a un dominio ¨esotérico¨, el altiplano que conocemos y que hemos imaginado, incansablemente nombrado, codificado, fotografiado, medido, mapeado, cuantificado, ha sido profundamente mal tratado mas acá de la posibilidad de un reencuentro con nos-otros mismos.

Sistemáticas ¨prácticas quirúrgicas¨, ´disecciones¨, ¨electroencefalogramas¨, tests y ¨matrices¨ levantan las actas de ruptura de un posible diálogo. Son la expresión de formas de conocer obsesionadas con la captura, la intervención violenta; una cultura de disciplinas y ortopedias penetrantes que ilusiona con acercamientos y relaciones inevitablemente cercadas de sujeciones. La naturaleza domesticada alza vencedores, alejados, a unos pocos especialistas, castigando en el oprobio de la extrañeza a espectadores pasivos de su sublimación como ¨paisaje¨.... Convertida en hito estético, la naturaleza se vuelve un ¨escenario¨ que se entraña a distancia como ¨entorno¨ de un anhelo, una intuición por un tipo de vida distinto. ¨El recurso¨, el telón de fondo, las siluetas, nos sirven, demuestran nuestras hipótesis, alimentan nuestros mundos, secundan la admiración de nuestras destrucciones..... nuestras construcciones. No estamos aquí inmersos, sintiéndonos, dejándonos abandonados finalmente y sin remedio a la presencia de ese misterio, esa ¨ fuerza ciclónica y adversa que difícilmente se somete¨ .

Al imaginarnos esta naturaleza coherentemente ajena, ordenada, cuantificada, naturaleza productiva, naturaleza capital, nos hemos imaginado, construido entre mutilaciones, sometimientos, olvidos de asombros; al construirnos a nosostros, hemos disciplinado la naturaleza: ¨contexto geográfico¨, ¨crecimiento demográfico¨, ¨capacidad de carga¨, ¨patrones de uso de la tierra¨, ¨tierras agrícolas¨, ¨tierras aptas para el cultivo¨, ¨productividad absoluta de la tierra¨, ¨tipos de suelos¨, ¨declive¨, ¨precipitaciones¨, ¨frecuencia de heladas¨, ¨precipitación¨, ¨temperatura¨, ¨categorías de suelos¨ , ¨productividad agrícola¨, son las precisas mediciones de nuestros económicos contactos, servicios y activos básicos, funcionalidades geográficas, ordenamientos y planes ¨sistemáticos¨; significados técnicos, industriales, económicos son evidencia de nuestros intencionales olvidos, de nuestros finos fusibles de distancias. El discurso de nuestra naturaleza, de la relación hombre - medio, es un reflejo de nuestra sociedad, de nuestra identidad sumisamente parlante:

¿Qué sabemos de la naturaleza del altiplano desde nos-otros mismos, desde ella otra con nos- otros, en un abrazo estrecho, claro de cotidianidad y de presencia ? ¿Qué sabemos de las dependencias entre naturaleza, entre culturas, mas allá de un altiplano escenario? ¿Acaso imaginamos, conocemos las relaciones del altiplano, de las mujeres, de los hombres, de las historias que tejen nuestra urdimbre? Los medios de comunicación son expertos divulgadores. Los reconocidos comunicadores de nuestros grandes grupos económicos hablan con propiedad de ¨la identidad de la pachamama en el altiplano¨; en medio del ¨concreto¨ malestar de la dispersión y el desconcierto, entendemos y conocemos poco incluso la naturaleza ¨aprehendida¨ que hemos construido y producido como ¨recurso¨ de nuestras ciencias, nuestras instituciones, nuestro patrimonio, nuestros serios esfuerzos de representación, nuestras estrategias de desarrollo. El altiplano que nos ha imaginado y ¨edificado¨ como sujetos sociales y culturales, que nos contiene, que nos construye, nos interroga. ¿Qué sabemos de su naturaleza excluida?.

Los esfuerzos de aprendizaje y análisis de geógrafos, topógrafos, biólogos, arqueólogos, etnólogos, han elaborado todo un discurso de la naturaleza del altiplano que es necesario comprender, conocer, interelacionar. El análisis crítico de la invención de esta naturaleza, de la relación naturaleza- cultura, los supuestos y las hipótesis detrás de las categorías y las representaciones, las variables y sus interdependencias, son prioridades para el inicio de un reencuentro.

Pero mas allá de investigaciones acerca de los múltiples sentidos de la ¨existencia¨ ¨discreta¨ de una unidad geográfica, cultural, histórica, lingüística y étnica llamada ¨altiplano¨; de la necesidad de indagar los complejos procesos de construcción, exclusión y negación que conlleva la ¨invención¨ de este lugar como relato cultural ; de la importancia de investigar los procesos mediante los cuales la sociedad ha edificado y prolongado históricamente sus imaginaciones, estructuras, valores, identidades, al imaginar o construir la ¨naturaleza¨ del altiplano, el análisis crítico y discursivo de las relaciones naturaleza-cultura en el altiplano cundiboyacense, debe conducir a la búsqueda urgente de reinvenciones de naturaleza y de cultura para la recreación de un altiplano desconocido, silenciado, atrapado aún entre las categorías y las representaciones de los paradigmáticos encuentros modernos : descubrir, conquistar y colonizar, produciendo ¨realidad¨.

Naturalezas y culturas aún poderosas e implacables; suaves y claras; delicadas y graciosas; oscuras y profundas; luminosas y atropelladoras; inmensas y diminutas; confiadas y asustadas; curiosas y ajenas, contraídas y dilatadas; modestas y creadoras; receptivas y confrontadoras; nobles, absolutas, vigilantes, eternas, frágiles, frescas, secas y húmedas, olorosas, interrogan nuestra esencia. En los días, por las noches, por sorpresa, en un instante, esos otros mundos exilados nos confrontan. Rotunda extrañeza que acompaña sueños de amaneceres con soles, días con sentido ; comprensibles, amables, sinceras horas aunque con truenos, turbulencias ; ilusiones de noches con luna, resplandor de nos-otras estrellas; encuentro de relaciones y reconocimiento de cerros respetables como hospedajes conocibles aún, como abrigos, como protecciones ; comprensión profunda de las aguas, las direcciones, los cauces ; los olores, las lluvias, los vientos, los sonidos ; nombres nativos, términos olvidados, para encontrar otros sentidos, para hacer combinaciones distintas....Mas allá de los genéricas aproximaciones a la misma realidad atada en la jaula de frías razones, áridas variables, móviles causales, funciones, planes y productividades, son movimientos imperceptibles, liberaciones, fugas repentinas, son otros relatos, otras narrativas... son amores, fragmentos inconexos que siguen sentidos.

Queremos aprender a percibir, a renombrar, ¨crear¨ esa otra naturaleza nuestra que no está perdida entre conquistas de conocimientos para la producción; una naturaleza que resiste a la domesticación . Queremos aprender a comprenderla, a contemplarla sin tomar posesión de sus territorios. Queremos celebrar esos mundos que exigen ser nombrados de un modo espontáneo y casi mágico.

Proponemos un redescubrimiento de nosotros mismos, un estudio renovado, polivalente de las relaciones hombre - medio, sus consecuencias en los procesos de identidad y de organización social de este altiplano. Tratamos de encontrar otros sentidos al espacio, mas allá de las ortopedias para mujeres, hombres, sociedades y naturalezas mutiladas y atrofiadas. Una verdadera renovación de ordenes mentales, sensibilidades y vidas puede surgir de continentes enteramente silenciados por el miedo:

El miedo a nos-otros ¨nos cegó; el miedo nos mantendrá ciegos¨ . Somos turistas ciegos ¨que ven; ciegos que, viendo, no ven¨ .

Las señales están por todas partes, están en la historia, en los fragmentos de quienes supieron reconocer nuestras riquezas sin poder desvelar sus misterios; en el olor de las nubes; en la naturaleza del viento, su calor, su sonido, su origen, su confusión... su inclemencia. El eterno compás que marca el sol, su cumplimiento, la dependencia que genera, sus descansos y los ecos de sus consecuencias; los signos están en el reencuentro del pasado y el presente:

¨ Hacían estas ofrendas no en cualesquiera aguas, si no en aquellas que parecía había una particular razón, por ser extraordinario su sitio, asiento y disposición, como en partes extrordinarias de ríos, como lo hacían en una parte peñascosa del de Bosa, cuando pasa por cerca de un cerro que llaman del Tabaco, dos leguas y media de esta ciudad de Santafé, en lagunas de sitios y puestos peregrinos, como se hacía en una cuesta que está cerca de este paso del río, en la mitad de tierra que hay desde él al pueblo de Suacha. Llaman a este puesto Bocachío¨

Tenemos la certeza de que detrás de esas ¨razones particulares¨ que cuatro siglos después aún desconocemos, hay otras estrellas, otros cielos, mas cerca de nosotros. Es una semilla que todos podemos hacer florecer porque necesitamos reconstruir nuestra realidad para dejar de violentarnos. Hay que encontrar el lenguaje, renovar las narrativas; mas allá de las críticas y las crisis, hay que arriesgarse a hacer la mezcla ; decía alguien hace poco, como ¨... una mirada capaz de apartar el velo que ponen siempre sobre nuestros ojos la tradición y los hábitos ; ... algo tan familiar que pueda ser comprendido, que capte de verdad la realidad física y mental de un mundo distinto¨. Y para ello tendríamos que arriesgar lo conocido, dejar de ser sólo los mismos, confiar en nos- otros para hacernos también altiplaneros. Ir ¨desprovistos de toda aquella misma impedimenta que ... iba a abaratar y contaminar el vocabulario¨ y la percepción, ¨un lenguaje conceptual mas sencillo, más concreto, tal vez mas inocente¨, carente de ¨los señuelos, las trampas del turismo, las guías y los breviarios de investigación que sobrecargan nuestro lenguaje¨ , nuestras ciencia.

2. b Ciudades y Altiplano: naturalezas y culturas conscientes

¨Esa multitud suspirante y lánguida... que siente correr por sus venas una sangre purpúrea e impetuosa, lanza una mirada larga y cargada de tristeza al sol y a la sombra de los grandes parques¨

Bogotá es el monstruo que genera los ruidos fuertes en el altiplano, y de la reja para dentro. Bogotá está en el altiplano y no está; cuando nos dejamos atrapar por los elementos, cuando arrecia la lluvia y nos detenemos a oírla y olerla, cuando el remedio es mojarse y ver caer el granizo, cuando el sol ardiente nos da vida y nos saca sonrisa, despojándonos de ataduras; cuando el azul cobalto llama a sus cómplices hacia un segmento del cielo, cuando un copetón nos despierta del letargo y las flores blancas de los saucos nos invitan a toser, despertamos para darnos cuenta que la naturaleza es nuestro continente; pero casi siempre el altiplano está ausente por un extraño conjuro que lo invisibiliza, alejándolo rápido para protegerse.

Entre la confusión cosmopolita y el entrecruce de innumerables aislamientos, la ciudad se aisla, aisla; entre las lamentaciones y la densidad de una masa opaca que está sola, utilizada, excluida, abandonada a la insensibilidad de los intereses privados, la ciudad se abandona a sí misma; entre el agotamiento de perseguidores y perseguidos que fruncen los ceños y giran solitarios perdidos de impaciencia, rabia, inconformidad y opresión, la ciudad oprime, se contiene ; entre los peligros de esta vorágine de conflictos, clasismos y violencias, la anestesia del aislamiento, la falta de palabras, la ciudad se repliega, se resiente; entre las frescas risas de la agonía, la premura y los abruptos choques, el ritmo ecuánime de los crepúsculos y el estilo propio de vuelo de nuestros pájaros se pierden. Son pocos los privilegiados que pueden asistir a la cita siempre cumplida del sol, a la aurora y por la tarde. Son pocos los cerros que siguen siendo hitos de las existencias y los destinos, pocos los que siguen haciendo presencia en la cotidianidad, la espiritualidad, la cultura, la religiosidad de sus habitantes. La Bogotá natural, la que está en el sitio más fértil de la sabana, protegida por los montes mas altos, con mayor pluviosidad, la ¨Bogotá cerca del altiplano¨ interactúa con nosotros, con quienes? cómo ? tal vez con los sectores populares, aquellos que todavía guardan los secretos de relaciones vitales con otras maneras de entender la naturaleza. El sistema hídrico, lo hemos respetado? Bogotá y sus vientos, los hemos sentido? Conocemos los movimientos del sol que iluminan unos barrios mas que otros ? dizque el sol que es vida ?

¿En donde estamos? en el centro de una jaula que podría ser un movimiento de liberaciones o tal vez de ilusiones de fugas, por lo menos de sueños, imaginaciones cromáticas. El altiplano es un espacio dominguero, ¨una ida al norte¨ para los ¨privilegiados¨ de este ¨gran encierro¨ ; se ha vuelto costoso, el paseito: ¨cómo está de cara la tierra en el altiplano¨. Hemos construido una relación elitista y excluyente, con la naturaleza, con las personas, con la vida. Además del tren de la Sabana, a Tocancipá van los industriales, a Suesca los caminantes, los escaladores profesionales, a Sopó los que pueden comprar queso, al Neusa los que van a la finca, los que vuelan ; ¨endulza tu paseo¨, saborea la sabana, en el mejor de los casos. El pueblo que vive en Bogotá va a los parques, cuando le va bien ; y los que viven en el altiplano se encuentran en los mercados semanales.

Las relaciones entre el altiplano y Bogotá son comerciales, de servicios, consumo y oportunidades. El altiplano hace presencia en los mercados de la ciudad, con sus papas de Umbita, las manzanas de un pueblo que se llama... ahorita me acuerdo, la curuba de Santa Sofía, y las uchuvas de todas partes.... Pero Corabastos lo conoce y lo vive un círculo muy cerrado de personas, mientras las grandes cadenas de supermercados se arrebatan la mejor oferta de cebollas rusas, naranjas californianas, manzanas chilenas haciendo gala de exhibiciones de plástico, empaques, basura higiénica y estética ; para esas maravillas de los beneficios de la apertura de los mercados mundiales, sí tenemos memoria, y buena. Pocos conocen con propiedad y hablan con orgullo de la mejor longaniza de Suta, el queso de cabeza de Chocontá, la gallina de Ventaquemada, el cuchuco de Runta , los huesos de marrano de la quinta con 17, los chicharrones de la 22 frente al México, pata de, tal y tal.

Las identidades del altiplano son igualmente confusas, desconocidas en medio de las continuas mímesis de lo mismo; en Bogotá, son como presencias fugaces, encuentros propios silenciados por las velocidades y por el ruido: rápido Duitama, Transportes Teusacá, Flota Valle de Tenza se abren espacio a fuerza de sus exostos, pitos de aire, calcomanías de vírgenes del Carmen, ches, niños divinos, parasoles, soles tropicales y bañistas. ¨Tiendas de Pedro¨ o ¨Aguepanela´s¨ son ganchos fáciles, ligeras ¨fusiones¨ y modas que sacan provecho del desconcierto, del trastorno, de la intuición y la necesidad de un ¨re-vuelta¨, de otra mezcla profunda de fragmentos de identidades que no comprendemos.

En medio del enajenamiento nos consuela la idea de que somos ¨híbridos¨; que somos todo y nada y de todas partes; una nebulosa que dice todo y dice nada de nuestras identidades múltiples y de su fino tejido. No nos sentimos altiplaneros, no nos sentimos en el altiplano; el altiplano es un mundo aparte; estamos tirados en una ciudad fría, húmeda, insegura, congestionada, angustiante, costosa, violenta, agotadora, segregadora, excluyente. Extraña epidemia intelectual y masiva de redes,¨transculturalidad¨, ¨conecciones¨, culturas de viaje, tránsitos, diásporas, desapegos, universalización, ¨hibridación¨, ¨globalización¨, nos vuelven trizas, piezas de la misma producción; Somos grandes conocedores del mas allá, lo más cercano nos resulta lo más extraño. Es difícil que un habitante de Bogotá, cualquiera, bogotano o costeño, paisa, san andresano, caleruno, zipaquireño, chocoano, pastuso, barranquillero, cartagenero, samario, caleño, sienta y comprenda las múltiples identidades del altiplano, las respete, para sentirse altiplanero de alguna manera, para querer el altiplano donde vive : uno es de donde lo quieren y de donde quiere, dicen...

El diálogo de identidades incomprendidadas y silenciadas y la renovación de la comprensión de la relación naturaleza-cultura, es la búsqueda de una identidad altiplanera, la conciencia de ese altiplano que somos; el altiplano conciente es una promesa por quienes podemos ser. Poner a conversar las identidades y las naturalezas de los distintos pueblos es un renacimiento en medio del enajenamiento y la violencia. Podemos acercar el altiplano a las ciudades y viceversa. Es posible que el altiplano pueda convertirse en un elemento de congregación frente a la dispersión de movimientos y personas con sentidos encontrados ; el redescubrimiento del altiplano, sus naturalezas y culturas puede ser semilla de múltiples reencuentros y quereres para los ciudadanos. Un altiplano cerca de las ciudades y viceversa, es un altiplano que puede darle imagen, identidad a la ciudad, así como la ciudad lo puede hacer con el altiplano: encontrar elementos naturales comunes a la ciudad y al altiplano en la ciudad, podrían a ayudarle a darle imagen, personalidad, definir el alma del altiplano. En medio de los desencuentros, el altiplano puede renovarse como continente, como lugar de encuentro. Mas allá, esta búsqueda puede llevarnos a encontrar en el altiplano algo que congregue a nivel nacional a los colombianos, como el vallenato en su hora viva.

2.1.3 Detalle: nosotros turistas de naturalezas muertas

En las carreteras los viajes son líneas, hilos, puentes, túneles de escape, cintas entre partidas y llegadas, salidas y destinos; son huidas y fugas aisladas que nos separan del encuentro con lo que permanece : la vida, la particularidad. La naturaleza se ha vuelto un ¨indecifrable¨ y lejano testigo, un desconocido fugaz, un efímero telón.

Los viajes son ¨tránsitos¨; entre distancias, hemos perdido la capacidad del disfrute del desplazamiento; relegamos los posibles sentidos del camino, por la ansiedad del futuro, la llegada, los planes, los resultados, las metas, lo que va a ser. Los viajes son ilusiones de fortaleza y de poder; impresiones de independencia en medio de sentidos únicos, huellas de la señalización que nos confunden, que nos reprimen.

Así viajamos, entre peajes y cuentas de cobro, sueños de revista, guías de turista, almuerzos y paradas de emergencia como autistas, como remisos consumidores de las artesanías, los licores, las comidas típicas, las loterías, los hoteles, los monumentos y los patrimonios. Los hitos son los retenes, las vallas, ¨los ojos de gato¨, ¨el carajo¨. En el mejor de los casos, visitamos las representaciones de la Corporación de Turismo llevándonos impresiones de las culturas como objetos, como exhibiciones, como expresiones, como esencias, y de las naturalezas como ¨souvenires¨. Hemos ido y vuelto y en realidad pocas veces hemos comprendido, sentido, vivido el lugar y su gente.

Las cáscaras iguales pero de diferente color, tamaño, marca y modelo, impresionan y sirven más, si son más eficientes en lograr el destino en el menor tiempo posible; están concebidas para permanecer sobre la cinta disfrutando del servicio climatizado, el betamax, la radiocasetera, la videograbadora, los vidrios polarizados.....

Los viajes son una búsqueda ansiosa al encuentro de otra física: ¨otro mundo¨, otros lugares, donde extrañamente desaparece la masa; son escapes sin salida porque no sabemos encontrarla, descifrarla; la respuesta puede estar en la misma masa... Hablamos de nubes, sol, aire y de algo de paz y no vemos ni siquiera nuestra nariz aunque se nos ilumine la salida. Para los que estamos en las ciudades la naturaleza no es si no un poquito de aire de carretera.

2.1.4 Detalle: destinos y silencios de montaña

No sabemos mirar ni sentir las montañas, la masa y sus signos. La comprensión del diálogo entre los cerros es realmente secundaria, definitivamente superficial, intensamente vacía, silenciosamente fuerte, penosamente ausente. No podemos mirar las montañas por mucho tiempo, no sabemos hacerlo, no reconocemos puntos fijos, hitos ; las montañas nos llevan a nosotros mismos otra vez, en medio de señales , atónitas nos interrogan.

¿Dónde estamos, en qué lugar del mundo estamos parados ? ¿Cómo mostrarle a nuestros hijos el lugar a donde pertenecen ? Un costeño conoce el mar, la ciénaga; a los samarios ya les picó la magia de la sierra y saben que es magna,,, fue , y será magna. Qué papel juega cada montaña, cada sitio, por qué es que es importante cada lugar, cuáles son las regiones que lo conforman, qué distingue desde muchos puntos de vista a cada zona ?, No tenemos ni idea, no sabemos ni para donde rueda el agua... Acaso conocemos las lagunas, sabemos que son .... comprendemos los ríos, los valles, ...como vamos a querer lo que desconocemos.
¿Quiénes somos donde estamos ? Estamos hablando de un altiplano sobre una masa, a los 2600 metros sobre el nivel del mar, estamos encima de la cordillera de los Andes... no podemos verla está bajo nuestros piés ; quién es conciente de eso ?

2.1.5 Dorado : luz para ciegas relaciones

¨Tierra buena, tierra buena, ¨Corazón y entrañas de esta Tierra Firme¨ abastecida de abundantes y grandes pueblos, de mucho oro, tierra rasa, sana, sin montañas, llana, fría con moderación, aparejada en todo para la vivienda humana, tierra al fin que lo ha de poner a nuestros trabajos, mediante Dios.¨ . (126).. ¨rasa y limpia¨ (156) y alta, ¨tierra de promisión
¨Viéndose tan obligados a Dios por las mercedes que les había hecho en traerlos por tan inmensos trabajos a aquella tierra, pusieron sus rodillas en ella y dando sus debidas gracias por todo y más. Porque se había servido de que se apareciesen por aquellos valles los primeros rayos y luces del sol del evangelio que ellos traían para alumbrar¨

Por orden del teniente general Gonzalo Jiménez de Quesada, justicia mayor al mando de la expedición para el descubrimiento de las tierras bañadas por el río Grande de la Magdalena, encomendada a él por el gobernador de la provincia de Santa Marta Pedro Fernández de Lugo, el capitán San Martín y doce soldados, caminando desde el sitio de la Tora que llamaron Barrancas Bermejas y metiéndose ¨por un río que desemboca por allí en el Grande, que después se llamó y hoy se llama Carare¨ (122) , ¨toparon, con una mesa de sabana rasa de travesía de una legua, y pasada hallaron caminos bien anchos, y sin perderlos ni hallar poblaciones ni bohíos, caminaron hasta treinta leguas por montaña clara, en cuyos fines descubrieron dos pueblezuelos de seis u ocho casas cada uno, pero de allí dieron vista a copiosas y grandes poblaciones, según se vieron muchos humos y labranzas grandes¨ (125).

¨Aquellas tierras tan otras de las que habían pasado hasta allí porque las de atrás eran calidísimas y montañosas, estas frías con moderación, y muy rasas y limpias; allá indios desnudos, acá vestidos de telas de algodón de diferentes lenguas¨ ; allá caminos inaccesibles, cuestas, fango, ¨selva¨, incomprensible e inhóspita ¨maleza¨ ; ¨parajes enlutados¨ (137) por ¨enfermedades, tigres, osos, caimanes, culebras, aguaceros, destemplanzas, gusanos, hinchazones, hambres, soles, calores intolerables, murciélagos, mosquitos, y otras mil tempestades de trabajo¨ (149), que consumieron un ejército de mil hombres.

En estas tierras buenas, los dorados soles, el oro y el evangelio, oscurecieron la luz de un enriquecedor encuentro, enceguecieron a quienes miraron por primera vez el altiplano. Los pensamientos y las visiones fueron dirigidas como barcos sin rumbo por representaciones, relaciones ciegas y frágiles de ¨seguridad¨ hacia lo familiar, lo valorado, porque de alguna manera se asemeja a lo conocido. La riqueza de reconocer la alteridad, se vio eclipsada desde el principio por el descubrimiento del Otro y de lo Otro para representarlos, para nombrarlos: muchas tierras, muchos pueblos, tierra rasa, caminos anchos, labranzas grandes, fueron la inspiración para seguir en busca del Dorado.

¨Dorado, en cuya demanda se han puesto en ejecución grandes y costosas jornadas, trasegando mares, ríos y lagunas, transtornando tierras de dificultosísimos caminos , enfermos, estalajes y habitaciones, sin haber surtido otro efecto que pérdidas de haciendas, ... perdición y total ruina¨ ¨Descubrimientos que se han intentado de las tierras que publica fama, fingiéndolas cada uno donde quiere y poniendo la proa de sus diligencias para donde la gobiernan sus pensamientos¨, sin más luz que unas ciegas relaciones que algunos dan sin fundamento, si bien es verdad que todas las enderezan hacia el corazón y entrañas de esta Tierra Firme¨ . Y así entraron y fueron conociendo los españoles, según Fray Pedro Simón, cronista de Indias, el nuestro y desde entonces disputado altiplano.

Primero el valle de La Grita o de las Turmas ¨en la provincia del cacique llamado Sacrecuces, lo que ahora se llama Chipatá, y el estalaje y tierra donde ahora está poblada la ciudad de Vélez.¨, saliendo por el río Suárez, el valle de Ubaté y ¨a poco rato de camino dieron en el valle de Moniquirá, Susa y Tinjacá¨(165) ; ¨pasando adelante llegaron al valles de Guachetá¨, 165. Dejada asentada la paz y amistad con los indios de Guachetá,... salieron los españoles de este pueblo, alegres por ver lo bien que se iban disponiendo las cosas para los buenos sucesos del descubrimiento¨(173) ¨... Dejando aquel valle que desde el distrito del peñol, a pocos pasos se deja y da vista a la gran laguna de Cucunubá y Ubaté, y caminando por el pueblo de Lenguazaque, pasaron por el boquerón de Peña Tejada, por donde pasan las aguas del dicho pueblo de Lenguaza que... ¨ De Lenguazaaque llegó el ejército al de Cucunubá -distante- una legua, con las mismas vistas de los indios comarcanos. Y corriendo la misma fortuna pasar (177) .

Enterado el Bogotá de ¨la entrada de los nuestros,( 180) ¨mandó luego juntar sus capitanes, en quienes tenía confiada su victoria contra el Tunja, a quien quería ir a dar una batalla...¨(180) ... Fue fácil el juntar esta gente y aparato de guerra, por estar ya casi todo dispuesto para la que quería hacer al Tunja. Y así, en breve tiempo se vieron en campo con sus hombres seiscientos hombres, que le pareció ser bastantes para resistir a cientosesenta que le habían dicho eran los nuestros, y marchando a prisa desde Bogotá para Suesca camino de diez leguas, llegaron tan a la callada y sorda, que sin ser sentidos de los nuestros, se pusieron a las espaldas de los altos de Nemocón. ¨(181) ... Presto, el ¨Bogotá que, habiendo estado en unas andas en hombros de indios a la mira en un alto algo apartado, viendo lo que pasaba en la pelea y viendo cuan de malas andaban los suyos, se hizo llevar a prisa en sus mismas andas con remudas de indios a un cercado o casa fuerte que tenía llamado Sumongotá, media legua del pueblo de Cajicá, arrimado a la sierra hacia la parte de Zipaquirá.¨

Y así, ¨comiénzase a dar razón y fundamento que se tuvo sobre que se fundó la noticia de la Provincia del Dorado, hija del nuevo Reino de Granada , aunque el nombre se le puso en la ciudad de San Francisco de Quito en los Reinos del Perú, desde donde ha volado por tantas partes¨ .
¨Recién poblada la ciudad de San Francisco de Quito por el capitán Sebastián de Belalcázar el año de 1534, siendo adelantado del Perú don Francisco Pizarro y su general el Belalcázar, este capitán , andando con cuidado inquiriendo por todos los caminos que podía, sin perder ocasión de todas las tierras y provincias de que pudiese tener noticia, entre los demás indios de que se andaba informando la tuvo de que había allí en la ciudad un forastero. Y preguntándole por su tierra dijo : Que se llama Muequetá y su cacique Bogotᨠ. ¨Y preguntándole si en su tierra había de aquel metal que le mostraban que era oro, respondió ser mucha la cantidad que había y de esmeraldas,..., y añadía que había una laguna, en la tierra de su cacique, en donde el entraba unas veces al año en unas balsas bien hechas en medio de ellas, llendo en cueros pero todo el cuerpo lleno desde la cabeza hasta los piés y manos de una trementina muy pegajosa y sobre ella echado mucho oro en polvo fino. De suerte que cuajando de oro, toda aquella trementina se hacía todo de una capa o segundo pellejo de oro que, dándole el sol por la mañana que era cuando se hacía este sacrificio y en un día claro daba grandes resplandores. Y entrando así hasta el medio de la laguna , allí hacía sacrificios y ofrendas, arrojando al agua algunas piezas de oro y esmeraldas, con ciertas palabras que decía, y haciéndose lavar con ciertas yerbas como jaboneras todo el cuerpo, caía todo el oro a a cuestas en el agua , con que se acababa el sacrificio y se salía de la laguna y vestía sus mantas.¨
Seguimos enceguecidos por la leyenda, y nos sigue fascinando por el oro, por los objetos de orfebrería, no por la laguna, ni por el rito, ni por la época del año en que se hacía, ni por la posición del sol respecto a las montañas, otros sentidos que alcanza a sugerir el indio a través de Simón. Seguimos sin entender sus posibilidades, sus múltiples significados. Seguimos vendiendo ilusiones, todo bien, todo bien.... Este ¨lugar es un paraíso¨, pero no sabemos por qué. Lo vemos como fragmentos para utilizar, los ecólogos le venden los proyectos de ¨salvación natural¨ a los Bancos Internacionales, pero giren, que todo está bien, que aquí hay trabajo y plata, para todos. Peones criollos, orgullosamente, seguimos colonizándonos, con las mismas representaciones, atrapados en categorías de productividad y cantidad, limitando las posibilidades de la realidad, de nuestros lugares.

El Dorado puede ser la sinfonía, la melodía de un matrimonio vivencial, un sistema de relaciones y dependencias entre lo natural que los indios supieron comprender y significar, potenciar: la luz, el sol, los árboles, los cerros, los animales, las lluvias, el agua, los vientos y los sonidos, en un diálogo profundo que desconocemos, que apenas intuimos.

Comprender la mezcla, entender este Dorado, significa intentar reunir distintas maneras de comprender y practicar la relación hombre-medio, para reinventar nuestros lugares, para redescubrirnos. Para eso hay que hablar con los campesinos, hay que releer las crónicas, desde otros puntos de vista ajenos al interés cegado que siempre nos conduce : cuántos centros religiosos, cuántos tributos, cuántos caciques, qué cantidad de tierra productiva ? Su Merced Don Cuanto...

2.1.6 El pasado adelante: grandes prejuicios sobre la identidad y la cultura

¨Estos bárbaros que ni son gente como nosotros, ni animales de los que se comían en los montes, qué piensan hacer de mí, si me han de comer por qué no acaban de darme muerte, y si no me piensan comer por qué no me sueltan para que yo me vaya libre donde quisiere¨, decía un indio muisca del ejército de Jiménez de Quesada.

En nuestro país el diferente sigue siendo el Otro, el visiblemente distinto, paradoja en un mundo donde la diferencia no ha sido en ningún caso una ¨exótica¨, ¨auténtica¨, y ¨pura¨, alteridad. La identidad es un proceso relacional, mixto, inventivo, producto del encuentro. La idea del otro como ajeno al yo, proviene de una visión manipuladora, etnocéntrica y colonial de poder sobre el otro : poder de representarlo, de ¨descubrirlo¨, de legitimarlo. Apoyada por un concepto de historia unilineal, lo que es diferente debe permanecer atado a pasados tradicionales, ¨estructuras que resisten o ceden ante lo nuevo pero no pueden producirlo¨ . El otro, condenado a un pasado detenido debe ser ¨auténtico¨ para ser reconocido.

En medio de la vergüenza de reencontrar nuestra etnicidad blanca, pocos blancos nos sentimos otros. Para aquellos que se debaten ante el engaño sonriente y violento de un ¨yo mismo¨ coherente y ordenado, la diferencia y la identidad pertenecen al pasado ; al pasado del indio, del negro. Basados en un concepto de cultura como colección de objetos, materias, esencias, la ceguera sobre los procesos de identidad, termina por convencerlos de no tener identidad.

Desde esta visión, el pasado se entiende, se vive como memoria, como tiempo y experiencia que está atrás, irrecuperable colección de objetos, procesos, personas y dinámicas que están muertas y que son parte de un recuerdo anquilosado, detenido en las imágenes, en los sentimientos, en las exhibiciones de objetos. Es un tiempo que no tiene relación estrecha con la vida cotidiana, mas allá del recuerdo.

Los indios pastos del sur de Nariño entienden el pasado como un tiempo que está adelante, es decir que la vivencia continua del mismo y la aseguranza de sus valores y enseñanzas, hace posible transformar el presente y el futuro, dándoles sentido. Esta visión se ve reflejada en el lenguaje, en el continuo presente y pasado de sus frases, de sus luchas, de sus procesos contemporáneos : estoy viniendo, estoy caminando , le andará bonito, para no decir, fuí y caminé o cómo le fué ?. ¨Somos indios, somos empresarios somos Pastos¨, para significar que los ejes de procesos de construcción de identidad como la lucha por la tierra cobran vigencia en las dinámicas actuales de industrialización y comercialización a las que se ven enfrentados.

Con la idea de que el pasado está adelante, queremos proponer un reencuentro distinto y renovado con ¨el tiempo que pasó¨. No para contemplarlo, estudiarlo y recuperar nuestra memoria ; convencidos de que el pasado es futuro, de que el pasado no está muerto, proponemos renovar sus sentidos contemporáneos, acercándolo a nuestra cotidianidad, a nuestra vida y a nuestro presente para transformarlo. No se trata de irnos para atrás, si no de rehacer una mezcla donde el pasado es en el presente.

Tenemos la teoría de que los indios conocían y valoraban su sitio, sus lugares de maneras profundas que han sido silenciadas desde la conquista. Pero sus voces están aún en las crónicas, en los campesinos, en los mismos indios de la sabana, en las montañas y en las lagunas. Alguien decía que recordar es ¨volver a pasar por el corazón¨, arriesguémonos a hacer la mezcla.

3. Objetivos
Objetivos Generales:

- Contribuir a la renovación de los discursos sociales y científicos del desarrollo imperantes, como un camino que haga visible y posible el reconocimiento de otras formas de vida posibles y la búsqueda de alternativas al desarrollo, a través del análisis de la relación individuos-naturaleza en el altiplano cundiboyacense.

- Promover en las instituciones, el sector académico y la opinión pública procesos de reflexión y comprensión crítica, sensibilización y duda sobre los discursos del desarrollo y sus implicaciones en los procesos de construcción de identidad, valoraciones, hábitos y concepciones sobre la naturaleza y la cultura del altiplano.

Objetivos Específicos:

- Contribuir al estudio antropológico e histórico del paisaje en el altiplano cundiboyacense.

- Contribuir a la memoria territorial de la región.

- Contribuir a la creación y a la reconstrucción de lazos de identidad entre las gentes y el medio, y a la generación de sentidos de pertenencia mas allá de la posesión del territorio.

- Identificar, analizar y comprender distintas identidades ambientales y territoriales, concepciones, maneras de imaginar y representar la ¨naturaleza¨, modos de identificarse, relacionarse y experimentar el medio ambiente, construidos históricamente por culturas y sociedades.

- Contribuir a la identificación de las implicaciones e impactos que sobre la relación naturaleza- sociedad, los procesos de construcción de identidad, las valoraciones, hábitos y concepciones sobre la naturaleza y la cultura del altiplano, tienen los discursos sociales y científicos imperantes, mediante un análisis crítico de los supuestos, las categorías y métodos que utilizan y las relaciones epistemológicas que proponen.

- Promover la búsqueda de alternativas transformadoras de imaginar y relacionarse con la naturaleza del altiplano que permitan superar las limitaciones culturales e implicaciones políticas de los discursos sociales y científicos imperantes.

- Identificar, analizar y comprender otros procesos de objetivación de la naturaleza¨, mas allá del dualismo naturaleza-cultura.

- Contribuir al desarrollo de la teoría antropológica de la naturaleza, mediante la búsqueda de alternativas para repensar la antropología ecológica y su noción de la relación entre las personas y el medio ambiente desde el paradigma dualista naturaleza-cultura.

- Identificar, promover y fortalecer elementos congregadores de la identidad y naturaleza del altiplano que puedan proyectarse a escala local, regional, nacional e internacional.

- Dinamizar un cambio en la cotidianidad, la valoración, la percepción y el sentido de pertenencia de la opinión pública al altiplano cundiboyacense.

- Diseñar y promover estrategias de sensibilización, comunicación y socialización de los resultados de la investigación

- Contribuir desde una perspectiva antropológica de la naturaleza a los planes de ordenamiento territorial

- Promover procesos de concertación con las autoridades locales y regionales para la elaboración de políticas y planes regionales.

- Diseñar una estrategia de intervención pedagógica que favorezcan y promuevan la apropiación de elementos congregadores de identidad-naturaleza en el altiplano cundiboyacense.

- Contribuir al diseño de estrategias de sostenibilidad ambiental, a partir de la comprensión y difusión de los conocimientos locales.

4. Metodología

El punto de partida es este anteproyecto, que sintetiza los bocetos y estudios preparatorios para la elaboración definitiva del proyecto de investigación.

La complejidad de la investigación y el reto profesional que significa darse a la tarea, por lo más riesgosa, de explorar nuevas formas de representación y metodologías que se acerquen críticamente a la identificación de alternativas distintas para el conocimiento y comprensión de la naturaleza del altiplano y el estudio geo-histórico y cultural de ésta región como las que aquí proponemos, y que al parecer no cuentan con mayores antecedentes en la historia de nuestras disciplinas sociales y naturales y sus estudios sobre el altiplano, obliga necesariamente a plantear el desarrollo de etapas de investigación, y de un enfoque multidisciplanario.

Si bien la duración total del proyecto se estima inicialmente en 4 años, la elaboración definitiva de las etapas y del tiempo total de la investigación, así como la metodología general, serán el resultado de la formulación del proyecto.

La primera etapa, que corresponde a la formulación del proyecto de investigación, y que aquí proponemos contempla los siguientes resultados : metodología interdisciplinaria ; definición de zonas de trabajo y criterios para su selección ; definición de equipo interdisciplinario de trabajo ; definición de etapas del proyecto ; definición del presupuesto general del proyecto por etapas ; elaboración de bases de datos, propuesta de delimitación histórica (Ver Presentación y síntesis general de la propuesta). La etapa de formulación del proyecto, para la cual estamos presentando esta propuesta, es de seis meses.

La Metodología propuesta en esta primera etapa se basa en la revisión documental de fuentes de segunda mano, la realización de entrevistas abiertas, y el trabajo etnográfico de reconocimiento regional.

Cabe destacar la diversidad y amplitud de las fuentes a consultar, las cuales corresponden a las dos principales áreas temáticas de la investigación, área geográfico-física y área socio-cultural. De la primera se consultarán fuentes relativas a los siguientes temas : topográfico, climático, fisiográfico, hídrico, astronómico, fauna y flora ; de cada uno de los cuales se sistematizará una base de datos, de cuyo análisis depende la construcción de criterios para la selección de las zonas de trabajo y la propuesta metodológica por área y total de la investigación. Del área socio cultural, se revisarán las siguientes subáreas para igualmente conformar bases de datos respectivas que servirán de insumo a la metodología y a la selección de las zonas : etnohistórica (manuscritos del Archivo General de La Nación, relaciones de viajeros y cronistas españoles, documentos de la administración colonial, y cartografía) arqueológica, lingüística, etnográfica y artística.

Las entrevistas abiertas y consultas están dirigidas a profesionales expertos en el campo que nos congrega, urbanistas, comunicadores, arqueólogos, radio aficionados, etnohistoriadores, campesinos, indígenas, etc. El trabajo etnográfico estará guiado por la técnica de observación participante.

5. El equipo: composición y responsabilidades

El equipo necesita inspiración para sensibilizarse con otras maneras de percibir, para abrirse a otros lenguajes y representaciones y ponerlos a jugar con las que le son más y menos comunes. Debe procurar la reunión de creadores con duda, imaginación nueva, experimentación , disposición crítica. Hemos dicho que nadie tiene la verdad, que la verdad es política, producto de la legitimación a través del poder de representar. Por eso necesitamos gente que conozca el altiplano, que conozca su especialidad, que se haya cuestionado las bases de autoridad de su disciplina, que tenga la suficiente imaginación y sensibilidad para poder conectarse con su otro y hacer un trabajo interdisciplinario profundo. Quisiéramos corazones grandes que ¨diastolen¨ sanamente en busca de tranquilidad, de paz, de presente con sustancia propia, pasado consentido y futuro con libertad.
Pensamos que el proyecto es un tejido de muchos hilos, que son las distintas miradas desde las disciplinas, los profesionales, las personas que participan en él; que la magia, la melodía está en la trama, en la relación de continuidades naturaleza-cultura que queremos comprender. No estamos excluyendo gente de ninguna disciplina, el avance mismo del trabajo irá precisando las necesidades y el destino de los participantes. Por ahora, tenemos claro que vamos a necesitar una vez formulado el proyecto de: un(a) lingüista, un(a) arqueólogo, un(a) yerbatero, un(a) biólogo, un (a) astrónomo, un(a) ornitólogo, un(a) topógrafo, un (a) geólogo, un(a) geógrafo, una antropólogo y un arquitecto, entre otros...


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ORGANIZACIÓN PROPONENTE

Centro de Estudios Sociales, Culturales e Internacionales (CESO)
Universidad de los Andes

Investigadores:
Saskia Loochkartt
Camilo Avila Garavito